Después de unos días de bastante trabajo y bastantes ocupaciones, retomo el proyecto para escribir un artículo interesante (Yo lo considero así) y que cuenta una historia bonita sobre una vocación auténtica y que tiene poco que envidiar a la de la activista y zoóloga especializada en gorilas Diane Fossey.
La historia trata sobre unachica italiana que estudiaba veterinaria en su país y que, gracias a una beca erasmus, se lió la manta a la cabeza y dejó su Italia natal para establecerse en Cáceres, ciudad extremeña y dar forma a su proyecto de ayuda e investigación sobre el mundo canino al igual que hizo Diane Fossey al establecerse en África y estudiar a los gorilas.
Los paralelismos que existen entre ambas mujeres es que son apasionadas y amantes de lo que estudian y en lo que trabajan. Ambas lucharon contra la incomprensión de los habitantes de su nuevo lugar de residencia y trabajo, contra el acoso y crítica de gente que se dedica a la caza y abandono de especies y al desamparo del Gobierno Local. En el caso de la joven italiana, montó su Refugio y lo sigue manteniendo gracias a la maravillosa labor solidaria que hacen, para empezar, algunas mujeres que aparcan su vida familiar y laboral para prestarle su apoyo en forma de organización de subastas solidarias y al cariño de mucha gente que no se dejan guiar por los canones clásicos de la capital cacereña. Su refugio lucha por obtener una deuda millonaria que contrajo el Ayuntamiento con ellos en forma de subvenciones impagadas y es una lucha diaria consistente también en recogida, asistencia y pelea por una vida mejor de estos peludos que tanto nos enamoran. Y que a pesar de los vaivenes de la vida, esta chica sigue trabajando por su sueño con una amplia sonrisa y una simpatía encomiable.
Pues bien, esta es la historia de Laura, la chica que soñaba con el Refugio San Jorge.
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