Hoy vamos a hablar de un comportamiento en los perros que posiblemente la gente más desconocedora o cerrada de mente en ese aspecto puede interpretar como un signo de violencia o de posible ataque pero en realidad todo es mucho más sencillo.
Posiblemente el sentido que más desarrollado tienen nuestros amigos peludos es el olfato. Y dentro de ese desarrollo son capaces de detectar algo que no “les huele bien” en las personas que pasan a su lado. Pueden ser por ejemplo olor a estupefacientes, sangre, tabaco y otro tipo de olores que hagan que la alarma olfativa de nuestro perrete salte. Posiblemente el que detecten eso no siempre tiene por qué ser síntoma de algo malo y, por eso, debemos tratar de calmar a nuestro perro empezando por decir su nombre de forma imperativa y en voz alta y luego abrazándolo fuerte para que se vaya calmando o rascándole la barbilla.
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